Sánchez: “España es una democracia plena, moderna y avanzada, con separación de poderes, independencia judicial y un sistema garantista”

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El presidente del Gobierno reivindica el pluralismo, la lucha contra cualquier discriminación y el bienestar social ante el Comité de Ministros del Consejo de Europa.

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El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, reivindicó este jueves que España es “una democracia plena, moderna y avanzada, que asume como propios los principios de separación de poderes propios de un Estado de derecho, que defiende la independencia judicial y tiene uno de los sistemas más garantistas del mundo”.

Sánchez dijo que “en tiempos de fake news” es necesario apelar “a la fuerza de los datos”. Por eso recordó, por ejemplo, que entre 2013 y 2017 las reclamaciones ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con origen en España estuvieron “muy por debajo” de la media comunitaria. “En ese periodo apenas hubo seis sentencias condenatorias al año”, agregó.

Una democracia plena

El presidente reivindicó que la democracia se sostiene sobre “la ley y los Derechos Humanos”, pero que también es “un espacio de bienestar social”. Por eso llamó a atajar la desigualdad y cualquier tipo de discriminación, a avanzar en valores como la igualdad entre hombres y mujeres, y a conquistar nuevos derechos, “impensables solo una generación atrás”.

En cuanto al modelo territorial, explicó que España es “uno de los estados más descentralizados del mundo”, que “las comunidades autónomas tienen amplias potestades legislativas”, y que el catalán, el castellano, el vasco y  el gallego tienen el “mayor nivel de protección de nuestra historia”. “No se puede gobernar excluyendo voces”, subrayó.

En ese sentido, agregó que la estructura territorial garantiza “no solamente la igualdad entre españoles, que es esencial”, sino la protección a la “especificidad, las diferencias y las particularidades de cada territorio”, que son una “riqueza” de España. Y sucedegracias al “compromiso democrático de la sociedad española y por el poder inspirador de Europa”, completó.

El desafío de la crispación

Para preservar la democracia, argumentó el presidente, no basta con mantener el imperio de la ley o el respeto a las instituciones, porque estos “no están en cuestión”. También es necesario, dijo, “enfrentar con contundencia y convicción” dos desafíos: el de la crispación y el de la creciente brecha entre la economía y la política.

Sobre el primero de ellos, alertó de que “cuando se prima la crispación y la ruptura frente al consenso, o cuando se defienden fórmulas simplistas y anacrónicas”, la democracia se debilita y resiente. Sobre el segundo, alertó de que “cuanto mayor sea ese brecha” de desigualdad, “más opciones de éxito tendrán las narrativas autoritarias”.

El valor de Europa

Finalmente, Sánchez subrayó el valor de Europa, cuya inspiración permitió a España reconocer su diversidad territorial y avanzar en valores sociales. Ahora, agregó, es necesario “evitar dos males que serían irreversibles” desde el Consejo de Europa: que se produzca una fractura entre los ciudadanos protegidos por el recurso directo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y los que no; y que se reduzcan las capacidades del Consejo de Europa a la hora de promover el Estado de Derecho y los Derechos Humanos.

“Europa tiene que estar a la altura desde la afirmación de sus propios valores, porque la negación de tales valores implica negarnos a nosotros mismos. Si alguna vez ha tenido más sentido una apelación a un nuevo multilateralismo es precisamente ahora. Debemos tener presente la visión de una Europa que no reniega de sus valores esenciales, que no sacrifica derechos individuales y que invoca un humanismo del siglo XXI. Pueden contar con España siempre en esta tarea”, concluyó.

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